La experiencia de un hombre, por Alejandra Zina

Quien no sepa que la trampa de luz es una máquina de exterminio podría pensar que el título peca de hermetismo o de cierta poética escolar. Las trampas de luz irradian un fulgor ultravioleta y olor a feromona, es decir olor a seres vivos, que atrae a los insectos. Cuando éstos se posan en el irresistible artefacto, reciben una descarga eléctrica o quedan adheridos en una placa engomada oculta en su interior.

Por supuesto que cualquiera puede leer esta novela de Matías Capelli desconociendo absolutamente esta información. A lo sumo el lector se quedará meditando los alcances de la metáfora, hará algunas piruetas en su cabeza y finalmente quizá lo olvide. Un título le importa más al autor que al lector. Lo que no se va a olvidar es lo narrado, la singular experiencia de un hombre joven que acaba de enterarse de que la mujer que amó está esperando un hijo de otro, que subsiste de las changas que le consigue el portero del edificio en donde vive y que, como un Erdosain posmoderno casi tan angustiado como su antecesor, planea un desfalco a su acaudalada familia paterna.

Uno de los trabajos del protagonista, ex guardavidas del que nunca sabemos su nombre, es contar billetes para una transportadora de caudales. La ironía es doble. El tipo que salvaba la vida de otros busca salvarse a sí mismo. El tipo sin un mango se dedica a contar fajos de billetes.
Puede parecer extraño que este joven que vive en un departamento propio, profesor de educación física, hijo de padres afincados en Canadá, nieto de un abuelo enriquecido por negocios turbios, desbarranque en una especie de lumpenaje VIP. Sin embargo, nada suena forzado en la historia que nos cuenta ese narrador sobrio y preciso, que reproduce los diálogos de los personajes con eficiencia, como si su tarea fuera contar billetes de otros.

Un estado de ánimo

En la vida del protagonista parece que todo pende de un hilo. Tienta decir del hilo de Ariadna, tal es el nombre de la mujer que lo abandona y a la que sigue evocando. Pero no es solo ella. Su futuro también pende de la herencia que dejó Joaquín, el abuelo estafador, malévolo, fabulador que lega algo más que dinero. ¿Un estigma? El robo, lo mismo que en muchas obras de Arlt, es el hilo conductor y liberador. El protagonista le roba la mujer a un amigo, roba alcantarillas para sobrevivir, roba una costosa tetera de la mansión de su tío y, si tiene suerte, se hará de la herencia para montar un gimnasio que lo salve de por vida. Por si fuera poco, irrumpe la noticia de un asalto violento a un camión de caudales que le produce una conmoción equívoca. Quizá porque a esa altura de su vida, él podría haber estado en cualquiera de los dos bandos.

El paisaje urbano es la continuidad de un estado de ánimo. Intuimos que la historia sucede en Buenos Aires pero no hay marcas geográficas que lo certifiquen. El verano agobiante fermenta la basura acumulada en las calles, una gripe mortal amenaza a los habitantes, los barrios céntricos se confunden con la periferia, un cuartel se convierte en supermercado, el Chevette del protagonista se pudre y es saqueado en la vía pública. Todo indica que estamos adentro de un paisaje posapocalíptico. O no tanto. Hay cosas que suenan demasiado familiares. De algún modo, Trampa de luz retoma una tradición literaria que hace escala en César Aira, C. E. Feiling y el Sergio Chejfec de El aire (1992). Donde la lógica naturalista se saca chispa con esos otros mundos que no vemos pero que conviven con nosotros proyectando formas oscuras y luminosas.
Alejandra Zina

Publicado en la Revista Ñ, agosto de 2011.

Minientrada | Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s