Todas las perras van al cielo

Todos las perras van al cielo es una película soviética de animación protagonizada por Laika, personaje basado en la célebre perra espacial, primer ser vivo en salir de la órbita terrestre en noviembre 1957. El autor del largometraje es Alexander Zarkolinh, seudónimo bajo el que se escudaron el director Roman Kachanov, realizador de clásicos animados como Mittens, El Misterio del tercer Planeta y Cheburashka, y el entrenador de perros del programa espacial soviético, el doctor Oleg Gazenko. Ambos estuvieron al mando de un equipo de treinta dibujantes y animadores de los estudios Soyuzmultfilm. Según documentos desclasificados en 2002, Gazenko aportó la idea original y estuvo a cargo de la redacción del guión y la asesoría especializada, mientras que la dirección técnica y cinematográfica corrió por cuenta de Kachanov. Los citados documentos de inteligencia sugieren que Todas las perras van al cielo fue la respuesta soviética a Ciento un dálmatas, estrenada a principios de 1961 en los Estados Unidos y el bloque Occidental. Mientras que la película de Disney narra en clave melodramática el destino de los cachorros Pongo y Perdita azotados por la malvada Cruella De Vil, “en última instancia un relato de burgués neoyorquino”, consigna el documento, la película soviética muestra a un escuadrón intergaláctico de perras* que luego de dar la vida como parte del programa de investigación espacial de la URSS protegen a la Humanidad de toda clase de amenazas extraterrestres. En su hora y veinticinco minutos de duración el relato “exalta el sacrificio canino de estos revolucionarios comprometidos con la humanidad toda”. Todo comienza con el despegue de Laika en el Sputnik 2. “El primer ser vivo que salió de la órbita terrestre estaba condenado a morir porque todavía no se había desarrollado un sistema para regresar con vida,” dice un locutor en off. Pero Laika logra pilotear el Sputnik 2 internándose en el cosmos hasta ser rescatada por una nave nodriza cuya tripulación está compuesta nada más y nada menos que por perronautas como Dezik y Lisa, Smelaya, Mushka, Belka y Strelka, estas últimas dos del Sputnik 5 (una licencia narrativa ya que viajaron en 1960 y volvieron a salvo).

Estrenada el 7 de noviembre de 1962 para conmemorar el 45 aniversario de la Revolución Bolchevique, la película está considerada uno de los más célebres y eficaces exponentes de la política cultural de “destalinización” encarada por la administración de Nikita Khrushchev. Por tratarse de un largometraje de propaganda estatal orientado a un público infantil, la verdadera identidad de Zarkolinh se mantuvo en secreto durante años. Sin embargo con el tiempo se volvió un clásico de culto entre cinéfilos de todo el mundo –en especial, en ciertos círculos feministas– y en 2004, la edición canónica de Criterion Collection consignó por primera vez a Gazenko y Kachanov en los créditos.

*Debido a un requerimiento de diseño del arnés que sujetaba a los animales en la cabina, el programa espacial soviético recurrió siempre a hembras; la mayoría, como Laika, recogidas en la calle.

Publicado en el especial sobre Nuevos narradores argentinos, Revista Ñ, Agosto 2012.

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